¿Qué sabemos sobre los nuevos radares Medusa?

  • Publicación de la entrada:29 de marzo de 2024
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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha realizado una inversión notable, desembolsando más de 600.000 euros para la adquisición de 70 nuevos radares móviles Velolaser, comúnmente conocidos como radares Medusa. Estos dispositivos, más que simples radares, son sofisticados sonómetros diseñados para detectar y registrar los niveles de ruido que superan los límites legales establecidos en las vías públicas.


La Dirección General de Tráfico (DGT) ha dado un paso adelante en su incansable búsqueda por mejorar la seguridad vial y abordar los desafíos modernos del tráfico. En un esfuerzo por enfrentar un problema cada vez más acuciante en las ciudades y carreteras, la DGT ha introducido una innovadora herramienta: los radares Medusa. Estos dispositivos, cuyo diseño se asemeja a una medusa, están destinados a medir y controlar el ruido emitido por los vehículos, marcando un cambio significativo en las estrategias de vigilancia vial.

¿Qué Son los Radares Medusa?

Los radares Medusa representan una innovación tecnológica destinada a controlar la contaminación acústica derivada del tráfico vehicular. A diferencia de los tradicionales radares de velocidad, estos dispositivos se centran en la medición del nivel de ruido que generan los vehículos en circulación. Su diseño, con un núcleo circular de control y cuatro «patas» que funcionan como micrófonos, permite una captación precisa del sonido en su entorno.

Funcionamiento y Propósito

Estos radares están equipados con una avanzada tecnología que les permite detectar y registrar los niveles de decibelios emitidos por cada vehículo. Además, cuentan con una cámara de 360 grados que facilita la identificación visual del infractor. Los cinco micrófonos distribuidos estratégicamente en el dispositivo escanean constantemente los sonidos, permitiendo una evaluación precisa hasta diez veces por segundo.

Aunque su principal función no es sancionar el exceso de velocidad, los radares Medusa tienen la capacidad de identificar y multar a aquellos vehículos que superen los límites legales de sonoridad. Esta medida apunta especialmente a aquellos conductores que han realizado modificaciones en sus vehículos para aumentar su sonoridad, como la instalación de resonadores en los sistemas de escape.

Aplicación y Perspectivas

Si bien por ahora los radares Medusa están en fase de prueba en España, ya se han implementado con éxito en Francia, donde han demostrado ser efectivos en la reducción de la contaminación acústica. Con multas que oscilan alrededor de los 135 euros para aquellos vehículos que superen los 90 decibelios, estas herramientas representan un paso importante hacia la creación de entornos viales más silenciosos y habitables.

Según información publicada en The Guardian, estos radares ya estarían presentes en 14 localidades francesas, sancionando con 135 euros de multa a aquellos vehículos con una sonoridad superior a 90 dB. ¿El objetivo? Detectar a los conductores que han realizado modificaciones en sus vehículos, que impliquen una sonoridad excesiva.

No solo tienen la función de detectar el sonido, también pueden verificar con cámara quién ha sido el infractor, ya que pueden registrar la dirección que ha emprendido la fuente de ruido. Estas medidas, aunque pueden parecer exageradas, se alinean con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere una exposición máxima al ruido de 85 dB durante 8 horas al día.

Perspectivas en España

Por ahora, los radares Medusa no se han popularizado en España, por lo que son los propios agentes los encargados de identificar a los vehículos que emiten un ruido excesivo. En casos donde la música está a volúmenes por encima de los permitidos, las multas pueden alcanzar hasta los 90 euros, y hasta 300 euros por llevar instalado un resonador en un sistema de escape. Sin embargo, ya se ha instalado el primero de estos dispositivos en la carretera C31 de Barcelona en fase de pruebas. Viendo el éxito que ha tenido en Francia, todo apunta a que es cuestión de tiempo que se popularice en las grandes ciudades españolas.

En resumen, los radares Medusa representan un avance significativo en la gestión del ruido vehicular y la seguridad vial en general. Su capacidad para detectar y sancionar los niveles de sonoridad excesiva contribuye a la creación de entornos urbanos más saludables y menos contaminados acústicamente. A medida que estos dispositivos se implementen más ampliamente, se espera que tengan un impacto positivo en la reducción de la contaminación sonora y en la promoción de una conducción más responsable y respetuosa con el medio ambiente. Con el tiempo, los radares Medusa podrían convertirse en una herramienta indispensable para garantizar la tranquilidad y seguridad en nuestras calles y carreteras.

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